14 de septiembre de 2009


Es que ya no vale la pena una, cinco o mil lágrimas. Ya no vale la pena un grito o una simple palabra. Cuando te das por vencido, no vale la pena nada. Simplemente crees, sufrís y aguantas todo lo que viene y va. Cuando te das por vencido ya no importa una imagen, un saludo, o un simple mirar; te das por vencido porque ya nada mas da, porque se perdió la fe, se perdió la alegría, se perdió la esencia de ser. Darse por vencido es rebajarse a que nunca va a ser, es mirar y ver lo que és sin esperanzas de lo que pueda ser. Cuando te das por vencido simplemente caes.
Caes en la cuenta de que lo que tuvo que ser fue y si no fue, por algo es. Caes en la cuenta de que te sobran pruebas de la verdad, de que nada será. Caes en la cuenta de que un es un recuerdo más y que nada de lo que hagas puede cambiar el rotundo final.